Martes 3-15-05 las 19:30

En camino de Guatemala para México, nosotros (tres amigos viajando en motocicleta a través de América latina) encontramos una barricada a las 09:30 en el Puente Naranjales en Colotenango, Guatemala (en el departamento de Huehuetenango).

Nos detuvimos justo antes del bloqueo para esperar hasta que nos permitieran pasar. Todo era muy tranquilo. Nos pusimos a hablar con la gente para descubrir más sobre la protesta y nos informaron que protestaban la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC).

El Congreso guatemalteco ratificó el TLC el jueves pasado (10 de Marzo), y la gente ha estado manifestando en las calles desde entonces en cólera. El lunes (14 de Marzo), la gente montó una campaña de bloqueos y manifestaciones a nivel nacional. Nos han dicho que casi 30.000 personas asistieron en las protestas adentro de la ciudad de Guatemala en contra de la ratificación del TLC, y los bloqueos por todo el país han interrumpido con eficacia el comercio y la transportación del país.

El pueblo exigía la atención del gobierno. El martes insatisfecho con la respuesta del gobierno, la gente se reunió para realizar los bloqueos de nuevo. Nos encontramos en uno de ellos. A las 14:00 el pueblo se puso inquieto, diciendo que ya habían venido la policía y el ejército.

Después de algunos minutos así, uno de los organizadores vino a nosotros y nos dijo que podíamos pasar. Él se puso muy nervioso y nos dijo que debíamos apresurarnos. Preparamos rápidamente nuestras motos y pasamos el bloqueo.

Después de mover nuestras motos a una distancia que pensábamos era segura, volvimos a pie a la manifestación a las 14:21.

Los manifestantes se sorprendieron de que hubiéramos vuelto, y nos decían que nos fuéramos. Dijeron que venía el policía y que nos debiéramos ir. Les dijimos que sabíamos que la policía venía y les preguntamos si no podíamos ayudarles de alguna manera. Nosotros traíamos cámaras y estábamos dispuestos sacar fotos. En fin quedaron convencidos y nos dejaron entrar de nuevo. Avanzamos adelante, cámaras en mano.

Aproximadamente a las 14:30 vimos la policía -- algunos con escudo y casco - se presentaron, tirando bombas del humo y gas lacrimógeno en todas las direcciones cada metro. Pronto comenzaron las bombas del humo a chocar con la tierra entre los manifestantes. Todos nos fuimos para atrás, y la policía nos siguió. Nosotros seguimos en frente, refugiándonos detrás de un camión que se habían metido de lado en la intersección. Nos asomamos unos pasos al lado del camión, solo para tomar refugio adentro de un instante de las balas policiales que pasaron zumbando por nuestros cuerpos*. A este punto otros manifestantes (ubicados en los precipicios arriba de la policía que avanzaba, por el lado izquierdo, al noroeste) comenzaron a tirar piedras a las cabezas de la policía, la cual había apostada abajo. La policía se dispersó y se refugió al lado y bajo el techo de los edificios cercanos. La presa del gas lacrimógeno se empeoró. La gente nos dijo que ya subió la policía para arriba en los precipicios, enfrentándose con la gente en sus puestos ahí.

La gente nos contó de tropas armadas cruzando los cerros (a nuestra derecha, el lado sudoeste del valle) para atacar a los manifestantes que se ubicaron allí.
En este punto varios de los policías cerca de los edificios en frente ya estuvieron desenfundados. Uno de ellos disparo dos tiros en el aire y después niveló su pistola en nuestra dirección.
El efecto era dramático. Muchos de los manifestantes huyeron. Otros se tiraron al suelo para evitar ser blancos. En unos segundos toda la gente se desapareció del centro del sitio de la barricada, muchos huyeron al otro lado del puente.
Vimos un grupo de gente que gritaba que alguien había sido herido. Tenemos entrenamiento de EMT, así que uno de nosotros hizo primer auxilio al hombre dañado, puso un vendaje en él y lo envió al hospital. Momentos después de que el coche se fuera, mas bombas de gas lacrimógeno aterrizaron al lado de nosotros y el grupo se dispersó otra vez. La gente comenzó a reagrupar y avanzamos con ella. Los policías intentaban mantener su posición a pesar de dicha lluvia de piedras y la multitud avanzando hacia ellos.
Cuatro de ellos se habían refugiado en un callejón, pero cuando nos movimos hacia ellos, se retiraron a la vuelta bajo de la nube de bombas de humo y de gas lacrimógeno de sus compañeros hacia atrás.
Entre gritos de que la policía ya huía la muchedumbre se impulsó adelante. El próximo momento se oyeron voces aún más enojadas ahí por donde hace momentos estuvo el policía y fuimos a investigar. Encontramos que uno de los locales (Juan López Velásquez) había sido matado por la policía. Se quedó en el suelo entre los casquillos, tirados por los alrededores de su cuerpo. Un casquillo gastado de 9mm se sentó en el pliegue de los pantalones del hombre muerto. A la pedida de la gente parada allí, tomamos muchas fotos e hicimos entrevistas con algunos de los testigos. Vino otra oleada de bombas y la mayoría de los manifestantes ahora huían por el puente (ahora a nuestra izquierda) pero los tres de nosotros nos huimos a la derecha para mantener abierto el camino a nuestras motocicletas. Retiramos, siempre sacando fotos. Ya que la batalla había cruzado el sitio de la barricada original, pensamos re-estacionar las motos más lejos.

Mientras regresamos de las motos, la gente nos informó de otro muerto (se resultó un rumor). En total, hirieron nueve y asesinaron uno, ningunos de quiénes eran policía o militar, y ningunos de quiénes llevaban un arma de fuego.

Nos apresuramos de nuevo hacia adelante y hallamos la policía (ahora todo con casco y escudo) junto con los militares, formados en línea en frente de los manifestantes, quienes mostraron su consternación con cantos y canciones. Los organizadores de la protesta animaban y a la vez mantenían en lugar a la muchedumbre para que no se moviera hacia el policía. A este punto nos dividimos: uno en la computadora para copiar las fotos de las cinco cámaras digitales presentes durante la manifestación, uno para tomar más fotos a la orden de uno de los organizadores, y uno cuidando la evidencia y conduciendo más entrevistas.
Nos contaron que al oír de la muerte de Juan López, la gente de unos pueblos cercanos había quemado varias estaciones de policía. En este momento no hemos confirmado esta noticia.

Pedimos disculpas por la baja resolución de los videos. Debido a asuntos de tiempo y de tecnología no podíamos cargar los videos en sus tamaños completos.

*Según los Acuerdos de Paz, firmados en Guatemala el 23 de Noviembre de 1996, el gobierno no puede utilizar armas de fuego en contra de la gente guatemalteca salvo en casos de que la soberanía nacional se encuentre en peligro. Si la policía hubiera actuado dentro del límite de la ley, nadie

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Resumen de la Manifestación del Puente Naranajales
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