Aproximadamente a las 14:30 vimos la policía -- algunos con escudo
y casco - se presentaron, tirando bombas del humo y gas lacrimógeno
en todas las direcciones cada metro. Pronto comenzaron las bombas del humo
a chocar con la tierra entre los manifestantes. Todos nos fuimos para atrás,
y la policía nos siguió. Nosotros seguimos en frente, refugiándonos
detrás de un camión que se habían metido de lado en la
intersección. Nos asomamos unos pasos al lado del camión, solo
para tomar refugio adentro de un instante de las balas policiales que pasaron
zumbando por nuestros cuerpos*. A este punto otros manifestantes (ubicados
en los precipicios arriba de la policía que avanzaba, por el lado izquierdo,
al noroeste) comenzaron a tirar piedras a las cabezas de la policía,
la cual había apostada abajo. La policía se dispersó
y se refugió al lado y bajo el techo de los edificios cercanos. La
presa del gas lacrimógeno se empeoró. La gente nos dijo que
ya subió la policía para arriba en los precipicios, enfrentándose
con la gente en sus puestos ahí.
La gente nos contó de tropas armadas cruzando los cerros (a nuestra
derecha, el lado sudoeste del valle) para atacar a los manifestantes que se
ubicaron allí.
En este punto varios de los policías cerca de los edificios en frente
ya estuvieron desenfundados. Uno de ellos disparo dos tiros en el aire y después
niveló su pistola en nuestra dirección.
El efecto era dramático. Muchos de los manifestantes huyeron. Otros
se tiraron al suelo para evitar ser blancos. En unos segundos toda la gente
se desapareció del centro del sitio de la barricada, muchos huyeron
al otro lado del puente.
Vimos un grupo de gente que gritaba que alguien había sido herido.
Tenemos entrenamiento de EMT, así que uno de nosotros hizo primer auxilio
al hombre dañado, puso un vendaje en él y lo envió al
hospital. Momentos después de que el coche se fuera, mas bombas de
gas lacrimógeno aterrizaron al lado de nosotros y el grupo se dispersó
otra vez. La gente comenzó a reagrupar y avanzamos con ella. Los policías
intentaban mantener su posición a pesar de dicha lluvia de piedras
y la multitud avanzando hacia ellos.
Cuatro de ellos se habían refugiado en un callejón, pero cuando
nos movimos hacia ellos, se retiraron a la vuelta bajo de la nube de bombas
de humo y de gas lacrimógeno de sus compañeros hacia atrás.
Entre gritos de que la policía ya huía la muchedumbre se impulsó
adelante. El próximo momento se oyeron voces aún más
enojadas ahí por donde hace momentos estuvo el policía y fuimos
a investigar. Encontramos que uno de los locales (Juan López Velásquez)
había sido matado por la policía. Se quedó en el suelo
entre los casquillos, tirados por los alrededores de su cuerpo. Un casquillo
gastado de 9mm se sentó en el pliegue de los pantalones del hombre
muerto. A la pedida de la gente parada allí, tomamos muchas fotos e
hicimos entrevistas con algunos de los testigos. Vino otra oleada de bombas
y la mayoría de los manifestantes ahora huían por el puente
(ahora a nuestra izquierda) pero los tres de nosotros nos huimos a la derecha
para mantener abierto el camino a nuestras motocicletas. Retiramos, siempre
sacando fotos. Ya que la batalla había cruzado el sitio de la barricada
original, pensamos re-estacionar las motos más lejos.
Mientras regresamos de las motos, la gente nos informó de otro muerto (se resultó un rumor). En total, hirieron nueve y asesinaron uno, ningunos de quiénes eran policía o militar, y ningunos de quiénes llevaban un arma de fuego.
Nos apresuramos de nuevo hacia adelante y hallamos la policía (ahora
todo con casco y escudo) junto con los militares, formados en línea
en frente de los manifestantes, quienes mostraron su consternación
con cantos y canciones. Los organizadores de la protesta animaban y a la vez
mantenían en lugar a la muchedumbre para que no se moviera hacia el
policía. A este punto nos dividimos: uno en la computadora para copiar
las fotos de las cinco cámaras digitales presentes durante la manifestación,
uno para tomar más fotos a la orden de uno de los organizadores, y
uno cuidando la evidencia y conduciendo más entrevistas.
Nos contaron que al oír de la muerte de Juan López, la gente
de unos pueblos cercanos había quemado varias estaciones de policía.
En este momento no hemos confirmado esta noticia.
Pedimos disculpas por la baja resolución de los videos. Debido a asuntos
de tiempo y de tecnología no podíamos cargar los videos en sus
tamaños completos.
*Según los Acuerdos de Paz, firmados en Guatemala el 23 de Noviembre
de 1996, el gobierno no puede utilizar armas de fuego en contra de la gente
guatemalteca salvo en casos de que la soberanía nacional se encuentre
en peligro. Si la policía hubiera actuado dentro del límite
de la ley, nadie